Mariana Enríquez – Ese verano a Oscuras

En “Ese verano a oscuras” Mariana Enríquez nos presenta un relato corto y con todas las características de su ya conocido estilo: el realismo gótico.

La historia se ubica en Argentina a finales de los 80, una época muy difícil para ese país, la cual Enríquez ilustra de manera sutil, pero precisa, la imposible tarea de “vivir bien” con apagones constantes, la hiperinflación de ese entonces y la inseguridad de vivir en medio a un tiempo que parecía no tener futuro. A todas esas circunstancias se suma el calor insoportable del verano.

Las protagonistas son dos adolescentes de quince años rebeldes y fuera de la norma, obsesionadas con los asesinos seriales, al punto de conocer el modus operandi de la mayoría de los criminales estadounidenses.

Ambas chicas solamente buscan la forma de no aburrirse, transita los alrededores de su ciudad y esperan que pase algo que las despierte de ese aletargado e infinito verano, hasta que sucede un asesinato local que las sume (y nosotros con ellas) en miedo e incertidumbre.

Un relato más que bien logrado por parte de Enríquez, que se termina en menos de una hora y además acompañado de ilustraciones que hacen que el texto se sienta más sombrío, pero para nada pesado.

 “No entendían que a Virginia y a mí nos gustaba otro tipo de infierno, un infierno irreal y ruidoso…”

Mariana Enríquez (1973) es una escritora, periodista y docente argentina catalogada como parte del grupo de “la nueva narrativa argentina”. Recientemente obtuvo el premio de la Crítica en Narrativa por su novela “Nuestra parte de noche” que pronto tendrá su merecida reseña.

Mucho de “Ese verano a oscuras” es biográfico y con sensaciones reales, sostiene Enríquez, como esa sensación punk de no futuro y de ver a los padres en otra que daba una libertad (expulsión) de hacer cualquier cosa.

El crimen del libro es real, también, pero la autora le elige otro destino, en sus palabras: “es un horror hacer eso, pero bueno, la literatura es irresponsable”.

Esta “irresponsabilidad” está bien acompañada de las ilustraciones de la española Helia Toledo que se tomó la libertad de elegir la paleta de colores del libro y del diseño de los personajes porque para Enríquez la persona que adapta es también un lector y puede hacer de su lectura una interpretación propia.

Por último, quisiéramos referirnos a la gran edición realizada por @paginas_de_espuma , la cual nos presenta una sobrecubierta preciosa que desde el principio, por los colores, pareciera ser que nos prepara para una lectura sombría.

La cubierta también está completamente ilustrada, de tapa blanda. Por dentro, vemos párrafos sencillos y muy legibles, intercalados con ilustraciones. En ocasiones, nos regalan una ilustración de dos páginas para apreciar mejor los lugares narrados y podamos sumirnos en ese mundo.

Aplaudimos el gran trabajo y esfuerzo de esta editorial independiente con más de diez años de antigüedad que nos hace recuerdo sobre lo enriquecedor que es, a veces, tener libros ilustrados.

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