Clarice Lispector- La pasión según G. H.


Pensaba que era difícil hacer una reseña sobre la pasión según G.H. de Clarice Lispector (1964) porque aún me sigo preguntando ¿qué fue realmente lo que leí?Así que, en mi intento de responder a esa pregunta, surge este escrito.
Todo empieza con ella, una mujer llamada G.H., quien cuenta cómo un día encuentra una cucaracha en el armario de la antigua empleada doméstica. Al cerrar la puerta la aplasta por la mitad y ella entra en pánico. Pero eso es sólo una descripción, ocurre más en este monólogo. Como si la persona pintada en «el grito» de Munch contara el por qué de ese grito, eso es este libro.

Al principio me sentía valiente de atreverme yo también a saltar a ese pozo profundo, a la mente introspectiva de una genia, a ser con ella G.H. y atreverme yo también a ver para saber.
Entonces vi a G.H. en shock al descubrir la habitación organizada, vi el encuentro con la cucaracha, vi la despersonalización literaria más hermosa, reflexiva, compleja que pude imaginar.

A Clarice hay que acompañarla en el sentido más profundo de la palabra. Pues te lleva a esos rincones de la conciencia, y te encuentras con cuestiones primitivas: ¿yo soy? ¿Quién soy?, cuestiones que intentas responder, pero entonces comprendes que no se han planteado para ser respondidas, sino para que retumben.

Esas preguntas asustan y Clarice lo sabe, por eso repite varias veces, “Dame tu mano desconocida (…)», «Dame tu mano, no me abandones (…)». A eso me refiero cuando digo acompañarla. A estar presente.

No esperaba esto Clarice, me dejas con un desasosiego. Por un lado, quiero más, por otro, no me atrevo.

Acompañé a Clarice con la intensidad que me demandaba, había momentos que tenía que releer lo escrito para intentar comprender, pero lo hacía sin enfado. No sé realmente qué es lo que comprendí de esta prosa poética, violenta, íntima y filosófica.

Tampoco puedo decir que he disfrutado de lo que acabo de leer, ya que me encontré, varias veces, cerrando el libro con un dedo en la página en la que estaba, tomando una respiración larga o quizá dos y volviendo a él.

Me atrevo a decir que esta escritora escribe como ve y como piensa. Quizá esa sea la razón por la que provoca incomodidad. Ella escribe en un registro diferente, sutil y único, que juega incesantemente con la lingüística.

Clarice Lispector, nació el 10 de diciembre de 1920 en Chechelnik, un pueblo en la actual Ucrania. Con el nombre de Chaya Pinkhasovna Lispector, al inmigrar a Brasil en 1922, toda la familia tomó nombres brasileños y así nace Clarice Lispector.

« perderse es un peligroso hallarse.» Lispector

« Todo se resumía ferozmente en no dar nunca el primer grito; un primer grito desencadena todos los demás, el primer grito al nacer desencadena una vida, si yo gritase despertaría a miles de seres gritadores que iniciarían sobre los tejados un coro de gritos y horror. Si yo gritara, desencadenaría la existencia, ¿ la existencia de qué? La existencia del mundo. Con respeto, yo temía la existencia del mundo para mí.» Clarice Lispector

Nos gusta Clarice con toda su intensidad, aunque a veces parezca difícil de entender, otras es capaz de poner palabras a esas emociones, a esos estados, momentos que todos vivimos.

La casa editorial a cargo de la publicación de este libro y de varios de esta autora es ediciones Siruela, una editorial independiente, fundada en 1982. Su objetivo principal es acercar autores y obras de calidad al lector hispanohablante, objetivo que según nosotras lo está cumpliendo.

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