Luis Sepúlveda- Un viejo que leía novelas de amor

La historia es fácil de seguir gracias a la narración fluida y clara. Antonio José Bolívar Proaño, nuestro héroe, vive en un pueblito llamado El Idilio. Con setenta años, se ve envuelto en la cacería de una madre tigrillo porque es uno de los pocos en el pueblo que vivió en la selva y aprendió de los Shuar, un grupo indígena.

En medio de todo eso, Sepúlveda se encarga de hacernos sentir un amor por la naturaleza y la libertad que el viejo aprende en sus años viviendo con los Shuar: dejar las rutinas de “los hombres” y abandonarse al deleite de la selva… “il dolce far niente” (el placer de hacer nada) diría yo. También, y no menos importante, Antonio José Bolívar Proaño se da cuenta que sabe leer, abriéndole las puertas a otro mundo, el de las palabras, la otra libertad, el otro amor.

Si no leyeron este libro y quieren hacerse con uno que sea fácil de sentir, este es el indicado.

Sepulveda nació en 1945 en la ciudad de Ovalle en Chile y falleció recientemente en abril del 2020 en Gijón, España, donde vivió los últimos veinte años de su vida. Un autor muy prolífico, con casi cuarenta títulos publicados. No solamente fue escritor, sino que también periodista, guionista y director de cine.

A Sepúlveda le entusiasmaban los viajes, “el mundo es para conocerlo” dijo en una entrevista. A los dieciséis años cumplió uno de sus sueños: conocer el sur chileno, sólo y sin dinero, haciendo autostop. Por siete meses vivió junto a la comunidad indígena Shuar que fue inspiración para “Un viejo que sólo leía novelas de amor”. El miedo más grande que él tenía al respecto de esta era su lectura como una especie de postal que invitara al turismo, ya que él más que nadie comprendía la fragilidad de la Amazonía. Esta novela terminó siendo una de sus más conocidas obras con más de cinco millones de ejemplares vendidos y además de tener una adaptación al cine.

Siento que también es muy importante mencionar que Sepúlveda fue un exiliado de la dictadura Chilena, obligándolo a irse de Chile y buscar refugio en otros países. Antes de exiliarse estuvo preso por tres años y sufrió la violencia de la dictadura en carne propia.

La escritura, de muchas formas, le ayudó a sobrellevar la carga de sus fantasmas: “Cuando eres capaz de nombrar tus propios miedos, tus propios traumas, tus propios escollos para seguir avanzando, es cuando los identificas y los puedes superar, en ese sentido la literatura es un bálsamo y es una gran ayuda.”

Hay tantas cosas más que se pueden escribir acerca de su vida, pero espero que con esto les de un poco más de ganas de seguir conociéndolo.

Los libros de Sepúlveda fueron publicados en su mayoría por Tusquets, una editorial barcelonesa con más de cincuenta años de antigüedad. Ha publicado a algunos autores latinoamericanos como Octavio Paz o Adolfo Bioy Casares. Cada año otorga el “Premio Tusquets Editores de Novela” a novelas escritas en castellano. Hace ocho años la editorial se asoció al Grupo Planeta.

Les recomiendo buscar los títulos de Sepúlveda utilizando la web de @todostuslibroscegal , para apoyar a las pequeñas librerías.

¡Hasta la próxima reseña!

“Cuando un pasaje le agradaba especialmente lo repetía muchas veces, todas las que estimara necesarias para descubrir cuán hermoso podía ser también el lenguaje humano.”

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