Selva Almada- No es un río

Con «No es un río, 2021» incursiono en la obra de Selva Almada. Este es el último libro de una triología de voces masculinas. He de confesar que, al principio, no conectaba del todo. Sin embargo, sentía atracción por la prosa descriptiva y hermosamente poética de Almada. Yo, alguien de pueblo, sentía que se narraba desde allí, el litoral argentino, pero podía haber sido cualquier otro pueblo. Entonces continué y no lo dejé hasta terminar.

Los sucesos discurren en una isla pesquera. Ahí, un par de amigos lleva a pescar al hijo adolescente de un tercer amigo que murió en ese río. De esa forma, se encuentran con los fantasmas del pasado, la culpa y el afecto. Si bien es un libro de protagonistas masculinos, los personajes femeninos calan profundo. Tienes unas ganas inmensas de abrazar a Siomara, la entereza aparente con la que afronta la pérdida de sus queridas que acaba desembocando en fuego.
Este libro también va de saltos temporales, estos te llevan en un bucle entre el pasado y el presente, la realidad y lo onírico, hasta se puede decir, lo mágico. La naturaleza es protagonista, el río, el monte tienen vida propia.

Al mismo tiempo, el texto es como un río, la historia va fluyendo y cuando sucede lo trágico también te ahogas y quedas con los ojos desorbitados. Selva Almada relata el universo de las masculinidades y, al hacerlo, hace política.

Selva Almada nació en la provincia de Entre Ríos, Argentina (1973), es escritora y poeta. Además, coordina talleres de lectura de poesía y escritura en el colectivo de «Carne Argentina» desde hace más de 10 años.

Parece ser que a Almada le gusta las historias rurales y, como dice Friera, «hace literatura de provincias en el mapa de las lecturas argentinas e internacionales». Se mueve entre los géneros de novela, poesía, cuento y crónica. Sus obras se han traducido al inglés, francés, alemán, holandés, sueco y turco.

El lenguaje que usa es simple, intenso, crudo y poético. Selva Almada hace del lenguaje no sólo un medio de comunicación, sino un protagonista, del mismo modo el paisaje es un personaje más de la trama.

Cerca, donde vivo, aún quedan los rastros de lo que fue un río y todavía está nombrado en Google maps como tal. Una vez fui andando, con la ilusión de ver agua fluir, sólo vi el charco que quedaba tras días de lluvia. No había «un río», pero la naturaleza allí actuaba como si ese lugar aun lo fuera, como si no le dejase ir. Y es precisamente allí donde saqué esta foto, en medio de lo que hace un tiempo fue «ese río».

Selva Almada en sus obras toca de cerca el tema de la muerte. Dice en una entrevista a «La voz de Galicia» que este libro precisamente es como una larga conversación con la muerte: «cuando rescatan a Eusebio, su cuerpo, como el de todos los ahogados, tiene los ojos desorbitados, como si hubiera visto algo horroroso o tal vez demasiado hermoso.»

Esta edición es de Random House. Y este ejemplar lo adquirí en la librería 80 mundos de Alicante.

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